Soy Doctora en Derecho, Abogada y Administradora Concursal, y mi trayectoria profesional se ha desarrollado en diferentes ámbitos del Derecho, especialmente en aquellos asuntos que requieren un análisis profundo, una visión transversal y una estrategia jurídica definida.
He trabajado durante años con empresas, empresarios, particulares, familias y Administraciones Públicas, interviniendo en situaciones de especial complejidad jurídica, económica y patrimonial.
Mi formación y experiencia me permiten abordar cada asunto desde una perspectiva integral. No analizo únicamente la norma o el procedimiento que tenemos delante, sino también la realidad que existe detrás de cada problema, las decisiones que lo han generado y las consecuencias que puede tener en el futuro.
Una parte esencial de mi trayectoria está vinculada al Derecho Concursal y a la insolvencia, ámbito en el que he acompañado la evolución de la legislación desde la aprobación de la Ley Concursal de 2003 y he intervenido en diferentes escenarios: empresas en dificultades, concursos de acreedores, reestructuraciones, responsabilidad de administradores, liquidaciones, acreedores y procedimientos de Segunda Oportunidad.
Pero mi ejercicio profesional no se limita a una única especialidad. La experiencia acumulada en Derecho Mercantil, Empresarial, Civil, Familia, Laboral, Penal Económico, Patrimonial, Administrativo y Litigación me permite conectar diferentes disciplinas cuando un asunto lo necesita.
A esta experiencia profesional se une una marcada vocación académica e investigadora. Entiendo el estudio del Derecho no como algo separado de la práctica, sino como una herramienta para comprender mejor los problemas y encontrar soluciones jurídicamente sólidas.
Investigar. Analizar. Comprender. Decidir.
Así entiendo mi profesión.
Porque detrás de cada procedimiento existe una persona, una empresa, una familia o una institución que necesita algo más que una respuesta jurídica: necesita criterio, estrategia y una defensa comprometida con sus intereses.
El proceso tiene una inteligencia propia, que ha de comprenderse al margen de las personas que intervienen en él, de las relaciones que se generan entre ellas y del propio marco jurídico.
«Conocer el patrón del proceso para intervenir y tejer el resultado».
Esta es la idea sobre la que se construye el Método ASASAW, una forma de abordar la gestión y resolución de conflictos desde una perspectiva estratégica, analizando no solo las normas aplicables, sino también la dinámica del proceso, las posiciones de quienes intervienen y las relaciones que se generan durante su desarrollo.
Después de años trabajando con conflictos jurídicos, empresariales, patrimoniales y personales, he aprendido que un conflicto no puede comprenderse únicamente desde los acontecimientos que aparecen en su superficie.
Todo conflicto es un proceso.
Tiene un origen.
Una secuencia.
Unos tiempos.
Unos intervinientes.
Unas relaciones.
Un marco jurídico.
Un flujo de información.
Unos puntos de inflexión.
Y determinados patrones que explican cómo ha llegado hasta su situación actual y permiten construir hipótesis sobre su posible evolución.
El Método ASASAW parte de la necesidad de identificar esa estructura antes de decidir cómo intervenir.
Porque resolver un conflicto no consiste únicamente en reaccionar ante lo que está ocurriendo.
Consiste en comprender por qué está ocurriendo, qué patrón está siguiendo, hacia qué escenarios puede evolucionar y cuál puede ser el momento adecuado para intervenir sobre él.
Todo proceso contiene información sobre sí mismo.
Su origen proporciona información.
Su evolución proporciona información.
Las decisiones adoptadas proporcionan información.
Los silencios también pueden proporcionarla.
Las acciones y reacciones de los intervinientes modifican el escenario. Y los acontecimientos que se repiten permiten identificar patrones.
A esa estructura dinámica que emerge cuando analizamos el proceso en su conjunto la denomino la inteligencia del proceso.
ASASAW busca identificarla.
No para contemplar el conflicto pasivamente, sino para comprenderlo suficientemente como para intervenir estratégicamente sobre su evolución.
Los conflictos no evolucionan de manera completamente aleatoria.
Una acción puede provocar una reacción.
La reacción modifica la posición del otro interviniente.
Esa modificación genera nuevas posibilidades de actuación.
Y progresivamente se construye una dinámica.
Por eso ASASAW no analiza únicamente:
¿Qué ha ocurrido?
Introduce otras preguntas:
¿Qué está provocando qué?
¿Qué se está repitiendo?
¿Qué mantiene activo el conflicto?
¿Qué está generando su escalada?
¿Qué información está modificando las posiciones?
¿Dónde se encuentran sus puntos de inflexión?
¿Qué puede ocurrir si ninguna de las variables cambia?
¿Qué intervención podría modificar su trayectoria?
Identificar el patrón permite dejar de reaccionar ante acontecimientos aislados y comenzar a comprender el proceso.
Ningún conflicto puede comprenderse completamente sin analizar a quienes participan en él.
Personas.
Empresas.
Socios.
Administradores.
Acreedores.
Familias.
Profesionales.
Administraciones Públicas.
Instituciones.
Cada interviniente tiene una posición.
Unos intereses.
Una determinada información.
Unos recursos.
Unos límites.
Una capacidad de decisión.
Y diferentes alternativas de actuación.
Pero ASASAW no analiza únicamente a cada interviniente individualmente.
Analiza también la inteligencia viva del propio proceso, al margen de las relaciones que se generan entre ellos.
Porque la decisión de una parte puede modificar la decisión de otra. Y esa interacción puede transformar el proceso.
Por eso interesa comprender no solamente qué quiere cada interviniente, sino también cómo previsiblemente puede reaccionar ante las diferentes actuaciones de los demás.
El conflicto no existe al margen del Derecho.
El marco jurídico determina:
Qué derechos existen.
Qué obligaciones deben cumplirse.
Qué límites no pueden sobrepasarse.
Qué acciones pueden ejercitarse.
Qué plazos existen.
Qué prueba será necesaria.
Qué procedimientos están disponibles.
Y qué resultados son jurídicamente posibles.
Por ello, el análisis del proceso debe incorporar necesariamente el marco jurídico en el que se desarrolla.
La estrategia nunca puede construirse ignorando el Derecho.
Pero tampoco considero suficiente conocer la norma sin comprender la realidad dinámica sobre la que esa norma debe aplicarse.
Una de las dimensiones diferenciales del Método ASASAW es la incorporación de herramientas conceptuales procedentes de las matemáticas aplicadas a la toma de decisiones, la teoría de juegos, la teoría de la información y los modelos de análisis utilizados en entornos empresariales y tecnológicos.
Estas disciplinas permiten estudiar situaciones en las que existen:
Múltiples intervinientes.
Decisiones interdependientes.
Información incompleta.
Incertidumbre.
Diferentes estrategias posibles.
Y resultados que dependen de la interacción entre distintas variables.
No se trata de convertir un conflicto humano en una ecuación.
Tampoco de afirmar que pueda conocerse matemáticamente y con certeza un resultado futuro.
El objetivo es diferente:
Reducir incertidumbre.
Construir escenarios.
Anticipar posibles respuestas.
E identificar el momento estratégico de intervención.
Una de las bases conceptuales utilizadas por ASASAW procede de la teoría de juegos, especialmente útil para estudiar situaciones en las que el resultado de una decisión depende también de las decisiones de otros intervinientes.
Las aportaciones de John Forbes Nash Jr. resultan especialmente relevantes para comprender la interacción estratégica: el comportamiento de un participante no puede analizarse aisladamente cuando su resultado depende también de lo que hagan los demás.
La teoría de juegos ha trascendido ampliamente el ámbito puramente matemático y se ha aplicado al análisis empresarial, negociación, competencia, marketing, operaciones, subastas, contratación y resolución de disputas.
Esta perspectiva resulta extraordinariamente útil para analizar un conflicto.
ASASAW no pregunta solamente:
¿Qué debería hacer mi cliente?
Pregunta también:
¿Qué opciones tiene la otra parte?
¿Qué respuesta puede provocar nuestra actuación?
¿Qué respuesta esperamos que genere?
¿Qué hará previsiblemente el otro interviniente si modificamos nuestra posición?
¿Qué alternativas tendrá después?
¿Cómo cambiará entonces nuestro propio escenario?
¿Existe un punto de equilibrio?
¿Existe posibilidad de cooperación?
¿O las posiciones conducen necesariamente a confrontación?
Este tipo de análisis permite construir un mapa estratégico del conflicto.
Otra dimensión del Método ASASAW procede de la teoría de la información y de conceptos que resultan especialmente útiles para comprender sistemas en los que existe incertidumbre.
En un conflicto nunca existe únicamente información.
Existe:
Información conocida.
Información desconocida.
Información incompleta.
Información asimétrica.
Ruido.
Señales.
Silencios.
Y diferentes interpretaciones de una misma información.
Por eso ASASAW introduce preguntas esenciales:
¿Qué sabemos?
¿Qué podemos demostrar?
¿Qué desconocemos?
¿Qué sabe la otra parte?
¿Qué creemos que sabe?
¿Qué información desconoce?
¿Qué información podría modificar su posición?
¿Qué información podría modificar la nuestra?
¿Qué información estamos transmitiendo con cada actuación?
Una demanda transmite información.
Una contestación transmite información.
Un requerimiento transmite información.
Una oferta de acuerdo transmite información.
Una prueba nueva modifica el escenario informativo.
Incluso el silencio puede alterar la interpretación que los demás intervinientes hacen del proceso.
La información, por tanto, no es únicamente algo que poseemos. Es también una variable estratégica.
¿Qué sucede si hacemos A?
¿Qué respuestas puede generar?
¿Qué ocurre si la otra parte responde B?
¿Cómo modifica esa respuesta nuestra posición?
¿Qué sucede si aparece C?
¿Debemos mantener nuestra estrategia o modificarla?
¿Y qué ocurrirá previsiblemente si nadie interviene?
Este tipo de razonamiento permite transformar un conflicto que inicialmente aparece como una sucesión caótica de acontecimientos en un mapa de escenarios posibles.
No buscamos una predicción infalible.
Buscamos identificar trayectorias razonablemente anticipables a partir de la información disponible.
Esta es una de las ideas esenciales del Método ASASAW.
No basta con anticipar qué puede ocurrir. Hay que saber qué hacer con esa información.
Y, especialmente:
Cuándo hacerlo.
Porque en la gestión de un conflicto, el momento de una intervención puede ser tan importante como su contenido.
Una propuesta realizada en un determinado momento puede ser rechazada. La misma propuesta, cuando cambia el contexto, la información o la posición de los intervinientes, puede abrir una vía de negociación.
Una demanda presentada demasiado pronto puede cerrar posibilidades. Esperar demasiado puede hacer desaparecer otras.
Una comunicación puede generar resistencia en un momento y convertirse en una herramienta de resolución en otro.
Por eso ASASAW busca identificar los puntos de intervención del proceso.
El objetivo es determinar:
¿Dónde intervenir?
¿Cómo intervenir?
¿Con qué herramienta?
¿Con qué información?
¿Frente a quién?
¿Y en qué momento?
Ese momento no se determina por intuición exclusivamente.
Se construye mediante el análisis conjunto del patrón, los intervinientes, las relaciones, la información, el marco jurídico, los riesgos y los escenarios posibles.
De esta forma, ASASAW convierte el análisis en estrategia.
Las herramientas matemáticas y estratégicas que inspiran esta dimensión de ASASAW no pertenecen únicamente al ámbito académico.
La teoría de juegos se ha aplicado a decisiones empresariales, competencia de mercado, negociación, contratación, marketing, finanzas, operaciones, diseño organizativo, subastas y resolución de controversias.
Existen incluso investigaciones aplicadas a negociaciones reales entre compradores y proveedores utilizando modelos de teoría de juegos y situaciones de información asimétrica para comparar estrategias y orientar decisiones.
La propia literatura de estrategia empresarial advierte, sin embargo, de algo que encaja especialmente bien con ASASAW:
La utilidad no está en pretender obtener una única respuesta exacta sobre el futuro, sino en construir un rango de posibles resultados y analizar riesgos y oportunidades ante distintos comportamientos de los intervinientes.
Eso es precisamente lo que trasladamos al conflicto.
Intervenir no significa necesariamente intensificar.
En determinadas ocasiones, la intervención adecuada será:
Conocer el proceso en sí y su dimensión e intensidad.
Negociar.
Proponer.
Esperar.
Guardar silencio.
Introducir información.
Solicitar información.
Establecer un límite.
Modificar una posición.
Activar un MASC.
Formular un requerimiento.
Adoptar una medida preventiva.
O acudir a los Tribunales.
La estrategia no consiste en actuar más.
Consiste en saber qué actuación necesita el proceso.
ASASAW no nace como un método para evitar los Tribunales.
Nace como un método para resolver conflictos.
Si la negociación constituye el mejor camino, negociaremos.
Si existe un MASC adecuado, lo utilizaremos.
Si necesitamos una medida cautelar, la solicitaremos.
Y cuando sea necesario litigar, litigaremos.
Pero cuando lleguemos al Tribunal habremos realizado previamente un trabajo fundamental:
Comprender el proceso.
Identificar el patrón.
Analizar a los intervinientes.
Estudiar sus interacciones.
Ordenar la información.
Conocer el marco jurídico.
Construir escenarios.
Y definir el resultado que perseguimos.
El juicio no debería ser el lugar donde empezamos a comprender el conflicto.
Aquí se encuentra la última dimensión del Método ASASAW.
Un resultado complejo raramente depende de una única actuación. Se construye progresivamente.
Una comunicación.
Una decisión.
Una prueba.
Una negociación.
Un requerimiento.
Una propuesta.
Una espera.
Una demanda.
Una medida cautelar.
Un acuerdo.
Cada elemento constituye un hilo dentro de una estrategia más amplia.
Tejer el resultado significa saber qué hilos utilizar, cuándo incorporarlos y cómo relacionarlos.
No significa garantizar un determinado desenlace.
En cualquier conflicto existen variables que no podemos controlar: las decisiones de la otra parte, los acontecimientos futuros, la valoración de la prueba o la decisión de un Tribunal.
Tejer significa otra cosa.
Significa intervenir conscientemente sobre aquellas variables que sí podemos gestionar para construir las mejores condiciones posibles para alcanzar el objetivo perseguido.
El Método ASASAW representa también la filosofía que define mi forma de ejercer la abogacía.
El marco.
Los derechos.
Las obligaciones.
Los límites.
Las herramientas para intervenir.
La capacidad para observar.
Relacionar información.
Identificar patrones.
Construir escenarios.
Anticipar consecuencias.
Y diseñar estrategia.
Los intervinientes.
Sus decisiones.
Sus intereses.
Sus relaciones.
Sus acciones y reacciones.
Porque los conflictos no existen únicamente entre normas.
Existen entre personas.
Mi método no comienza preguntando:
¿Cómo vamos a demandar?
Comienza preguntando:
¿Qué proceso tenemos delante?
¿Cuál es su patrón?
¿Quiénes intervienen?
¿Cómo interactúan?
¿Qué información tenemos?
¿Cuál es el marco jurídico?
¿Hacia dónde puede evolucionar?
¿Dónde podemos intervenir?
¿Cuál es el momento adecuado?
¿Qué resultado queremos construir?
Y solamente entonces diseñamos la estrategia.
Observar · Identificar · Comprender · Anticipar · Intervenir · Tejer
«Conocer el patrón del proceso para intervenir y tejer el resultado».
Derecho para delimitar el escenario.
Pensamiento para comprender el patrón.
Personas para comprender la interacción.
Estrategia para elegir el momento.
Y método para tejer el resultado.